Transmision

Se ha reconocido históricamente que los cachorros son la población más frecuentemente afectada por el moquillo canino, aunque los perros de todas las razas y de todas las edades son susceptibles a la infección por el virus (2,3,4).

Es relevante enfatizar el concepto de infección asintomática o subclínica que puede ocurrir en los perros, cachorros o adultos, vacunados y en los perros que tienen acceso a la calle y son susceptibles de infectarse y reinfectarse con los virus de los animales de la “calle”. Los perros que son infectados y tienen suficiente protección de su sistema inmune, se ven sanos sin ningún dato de enfermedad clínica, pero pueden ser eliminadores del virus por periodos cortos, actuando como un reservorio del virus, y representan una fuente potencial de contagio inaparente o “inexplicable” para otros perros susceptibles. Este mecanismo de contaminación muestra como un cachorro se puede infectar de moquillo canino jugando en el parque con perros aparentemente sanos, o como cachorros que no salen a la calle pueden contagiarse a través de un perro adulto que sí sale a la calle, y que socializa con otros perros aparentemente sanos pero infectados, que a si vez lo infectan y éste sin tener signos de enfermedad introduce el virus a la casa, infectando al cachorro.

¡Inmunest!

¡La solucion al moquillo canino!

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Ahora bien, el perro que se infecta y enferma de moquillo canino inicia la eliminación del virus en los siguientes 7 a 10 días de haberse contagiado, y permanece como fuente de alta eliminación viral mientras esté enfermo; en casos excepcionales un perro que se enfermó y se recuperó de la enfermedad puede ser eliminador del virus hasta por 3 meses (2,3,4).

El virus del moquillo canino como todos los de la familia Paramixoviridae inician las infecciones mediante su replicación en el epitelio mucoso del aparato respiratorio y para ser transmitido se requiere, forzosamente, de la exposición oro-nasal a secreciones respiratorias, vómitos, heces u orina de perros con infección subclínica o enfermos; o del contacto con fómites del medio ambiente recientemente contaminado (1,2,3,4).

Es relevante señalar que por las características de baja resistencia del virus a las condiciones del medio ambiente el mecanismo de contagio se clasifica como de contacto directo entre el perro eliminador del virus con el perro susceptible, eliminando prácticamente el contacto indirecto o del medio ambiente. Para sustentar el enunciado anterior cabe recordar que respecto al virus del moquillo canino:

      • Es susceptible a la luz ultravioleta, por lo que cualquier superficie expuesta a sol se consideraría libre del virus. Aunque si el virus se protege con sombra y se envuelve de proteínas o antioxidantes, se puede retardar la inactivación.

      • Es extremadamente susceptible al calor y a la desecación. Por lo que el virus no persiste en el medio ambiente en regiones con altos niveles de exposición solar y temperatura. En climas cálidos no sobrevive en las perreras después de que los perros enfermos son removidos.

      • Sobrevive en secreciones o tejido escindido al menos 1 hora a 37°C y por 3 horas a 20°C.

      • En ambientes con temperaturas frías el virus se mantiene más tiempo viable. A casi congelamiento (0-4°C) sobrevive en el medio ambiente por semanas.

      • Como virus envuelto es susceptible al éter, cloroformo, formalina al 0.5%, fenol al 0.75%, cuaternario de amonio 0.3%, hipoclorito de sodio al 1%, etanol al 70%, detergentes sintéticos del tipo sulfonato o sulfato, jabones, carboxilatos, lignosulfonatos. La desinfección rutinaria es usualmente efectiva para destruir al virus del moquillo canino en perreras u hospitales (1,2).

Para efectos de diagnosticar y poder dar tratamiento al perro infectado asintomático, incubando o enfermo de moquillo canino es muy importante analizar y tratar de ubicar en la historia clínica el momento preciso de la infección, ya que de eso depende si el paciente es candidato a recibir tratamiento o no.


Bibliografia

1. Carroll KC, Hobden JA, Miller SM, Morse SA, Mietzner TA, Detrick B…Sakanari JA. (2016) Jawetz.Melick & Aldeberg Microbiología Médica. México:Mc Graw Hill.
2. Greene CE and Vandevelde M (2012) Canine Distemper. In: Greene CE (ed). Infectious Diseases of The Dog And Cat, 4thEd. (pp. 25-42), Athens, Georgia: Elsevier.
3. Sellon RK. Canine Viral Diseases. (2005) In: Ettinger SJ and Feldman EC (ed). Textbook of Veterinary Internal Medicine: Diseases of the Dog and The Cat. 6th Ed. (pp. 646-652). St. Louis, Missouri: Elsevier.
4. Vahlenkamp TW. (2017) Canine Distemper and Other Canine Viral Infections. In: Ettinger SJ, Feldman EC and Côté E (ed). Textbook of Veterinary Internal Medicine: Diseases of the Dog and The Cat. 8th Ed. (pp.1006-1013). St. Louis, Missouri: Elsevier.